TIA: Compartiendo mi experiencia
En este escrito, hablaré de una experiencia que tuve hace un tiempo atrás.
Rondaba el año 2017, yo tenía 13 años, cursaba el 7° grado y Vivía en un municipio de Caldas llamado Belalcázar.
Un día cualquiera, me encontraba en el salón de clases, cuando de repente me comenzó a doler mucho la cabeza, me dolía tanto que comencé a llorar y me tuvieron que llevar para la casa. En la tarde cuando me sentía un poco mejor, me llevaron al hospital para que me revisaran y me explicaran por qué me dio ese dolor de cabeza, pero ese día solo me pudieron tomar el pulso y me pidieron volver al día siguiente para sacarme unos exámenes de sangre para tener más claridad de lo que me estaba pasando.
No recuerdo muy bien, pero tuvimos que esperar unos días para poder sacar la cita con el doctor. Cuando ya entramos con el doctor, me explicó que estaba sufriendo de una enfermedad llamada Glucemia, el cuál consiste en una cantidad poco normal de glucosa en la sangre y me explicó que si no me cuidaba con respecto al consumo del dulce, podría más adelante padecer de diabetes. En ese momento me quedé pasmado, ya que nunca antes me había enfermado de esa gravedad y más aún que era un niño y lo que más hace un niño, es comer dulce. Me explicó que debía pasar 2 o 3 meses sin comer nada que tuviera azúcar y debía tomar mucha agua para poder controlar la glucosa que tenia en la sangre.
Pasaba el tiempo, y yo me sentía triste y aislado de ver como todos comían dulce y yo era solo tomando agua. También recuerdo un día en el que compraron un pastel en la casa y yo solo observaba a distancia como se lo comían. Aunque debo admitir que en ocasiones si me ganaba la tentación y me comía un bombón o cosas así.
Pasaba más el tiempo y comencé a afrontar la situación y a sentirme normal a pesar de la enfermedad que tenía, quizás no se oiga tan grave, pero para mí en ese momento, al ser la primera enfermedad que me diagnosticanban, si la veía como la más grave.
Al pasar los meses, volvimos con el doctor para mirar el progreso que llevaba, pero para sorpresa mía, él me comentaba que luego de ese tiempo, el progreso era casi nulo y que aún seguía en la cuerda floja de poder contraer diabetes. Cuando yo escuché eso, no me sentí del nada bien, porque todo lo que hice y por todo lo que pase, me dijeran que no había servido de nada, pues sí fue muy frustrante ya que yo me sentía muy bien y confiaba en todo lo que había hecho para curarme.
Lamentablemente, tuve que continuar así por otros meses más. Hasta que nos tuvimos que ir de ese pueblo y no volví al doctor para saber cómo seguía
.
Hoy en día, ya no pienso en eso que me pasó y me siento bien porque no volví a sentir ese dolor de cabeza ni experimentar otra cosa que necesite se asistencia médica.
La lección que me dejó esta enfermedad, fue la de no rendirme y seguir adelante a pesar de las circunstancias, porque "el que persevera, alcanza."